Hay cosas que no cambian

14/6/08


Siempre le he dicho a mi amigo Marcos que no pasee en Porsche por el extrarradio porque siempre hay algún impresentable que, movido por la inevitable envidia que generamos las personas que tenemos poder económico, nos arrojan huevos o intenta rayar nuestros fastuosos vehículos. Una de esas veces le acompañé. Esa vez ví un hippie lanzar una piedra desde un 600 que impactó en el cristal delantero. Quizás él no reparó en mí, pero su rostro me resultó familiar, aunque no adivinaba por qué. Tengo buena memoria para las caras, por eso me fastidiaba no recordar quien era ese tipo cuando tenía la certeza de conocerlo de algo. Su aspecto era el típico en un hippie, desaliñado, daba la impresión de no ser muy amigo de la higiene, y lucía con orgullo aquellos andrajosos harapos que suelen llevar ellos.

¿Pero como voy a conocer a u hippie si nunca me he mezclado con ellos? ¿Por qué el hecho de que el hippie tenga un 600 y rece porque no le deje tirado cada vez que viaje en ese coche tiene derecho a tirarme un huevo porque yo viaje en un Porsche? El dinero es la clave, La llave que abre todas las puertas. Es quizás la necesidad mas imperiosa del hombre civilizado. Trabajas por dinero, y luego comes, te vistes, compras un pedazo de tierra donde vivir y hasta te diviertes con él. Es la clave de nuestra vida, nuestro sol por el que rotamos. El dinero es la motivación más poderosa del ser humano. Cuantos rios de sangre se ha derramado por él, cuantos Caínes ha matado a su hermano por poseerlo. Despúes están aquellos que se niegan a aceptar esta incuestionable e inmutable realidad. Los que creen que podrán vencer algún día su poder y no se dan cuenta que sus destinos van parejos al de Sísifo. Estoy hablando de los hippies. Gente que proceden siempre de familias sin recursos económicos y que crean un odio hacía el dinero, o mejor dicho hacía la gente que tiene el dinero, solo porque no lo tienen ellos.

Aún no recordaba quien era aquel tipo. Intenté acordarme de un año en que estudié en un colegio público cuando tenía unos ocho años. Seguro que lo conocía de esa época. ¿De qué iba a conocerlo si no? y de repente me acordé. Una mañana en el patio del recreo. Mi amigo Marcos y yo jugábamos con un coche teledirigido muy caro y magnífico. De repente ví un niño jugar con un muñeco viejo y roto que nos miraba de reojo. Después de un largo rato así se acercó finalmente y nos dijo que le encantaban aquel tipo de juguetes. Nos preguntó si le dejabamos jugar y le dijimos que no, que era nuestro y que si quería jugar con aquel coche teledirigido se comprara uno él. Se fue y nos tiró una piedra de lejos.

Es curioso que veinte años después sucediera exactamente lo mismo. Habíamos crecido pero la situación fue la misma. El tenía un 600 viejo y roto y yo un Porsche, el hippie sintió envidia de lo que el destino me había dado y a él no, y de lejos nos volvió a arrojar una piedra. Metáfora del pensamiento hippie, odian lo que no tienen. Su filosofía es humo.

4 Comentarios. Comenta tú:

Diana dijo...

A mí la violencia me parece muy mal en ese caso y en cualquiera. Tenga uno razón o no, la violencia no es el camino.

PATY dijo...

JAJJAJAJ ME PARTO, QUE NO PASE SU PORSCHE POR EL EXTRARRADIO QUE BUENO.

PATY dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Anónimo dijo...

la metafora no es cierta usted el hipppie estan en lo incorrecto, usted tratando de ganarse la vida descuidando de su familia, de su vida y de su espiritualidad mientras el hippie molestando a otros sólo por diverción, la verdad se siente chido hacer eso, pero pues reconosco es falta de madurez, responsabilidad y de autodominio. A usted amigo rico que tiene dinero le aconsejo que lea el libro sagrado si no sabe cual es investigue en religion y para el amigo hippie que aplique lo que lee en el libro sagrado si esque lo lee. buena noche señor rico y buena cena señor hippie.