Que bien, hoy comemos con Isabel

15/6/08


Bueno, ciertamente Isabel y su familia, comió con nosotros al día siguiente de la mudanza. El señor Robles padre los invitó a un almuerzo en casa. Isabel vino tan elegante como siempre con su caja de bombones orgullosa para disfrutarlo después del postre. Tamara, casi tan radiante como su madre, se sentó al lado de Alex Jr. Qué bonita visión: en mi mente remonté cincuenta años atrás y recordé cuando vivía en Grecia. Tenía poco más de quince años y andaba merodeando a Sofía la hija del señor de la casa en la que trabajaba mi ahora difunto padre que en la gloria esté. Quería casarme con ella y tener una gran familia, una casa, y unas mascotas a las que cuidar. La cosa no pudo ser así: Sofía y su familia marcharon a España. La pérdida me produjo una terrible depresión de la que salí cuando dos años después , me armé de valor y regresé a mi España para recuperarla. No lo conseguí, pero conocí a la que sería una buena familia para mí.

Un día, mi padre, que servía a unos señores muy poderosos en España, enfermó y me heredó el día antes de su muerte el legado. Y yo continué su labor sirviendo con muchísimo gusto la familia. Los señores de la casa esperaban un retoño con ilusión, igual que la tenía yo. Iba a ser partícipe de la felicidad de la llegada de un nuevo miembro a la familia. María Antonia, que así se llamaba la señora, estaba de cuatro meses.

Después de cinco meses de mi llegada, María Antonía se puso de parto. Yo fuí el encargado de conducir el coche que la llevaría junto a su marido, al hospital. Era la envidia de todo el resto de mayordomos y sirvientas del hogar. Estaba repleto de euforia. Pasaron veinticuatro horas interminables y por fin dió a luz a un precioso varón de cuatro kilos y medio. Lo llamaron Alejandro. Alejandro Robles Cela.

Desperté de mi sueño despierto y volví a mirar a aquella parejita que me hizo recordar mi adolescencia y dí gracias a Dios por continuar el legado de mi padre con esta gran familia.


Mayordomo Valmaseda.

3 Comentarios. Comenta tú:

Diana dijo...

Que sirviera vale, pero que sirviera "con muchísimo gusto" no sé yo si es posible, ¿eh? JAJA!! Lo que pensamos todos de nuestro jefe no suele ser muy agradable!! XD

Diana dijo...

Es que me imagino a la Preysler llegando a la casa con la caja de bombones y me parto!!! JAJA!!

Anónimo dijo...

xdxdxd ke imaginacion pa contar historias. osea que eres un viejo pajero que solo vive por y para tus "señores"...pos si esta bien la cosa...xdddd