A la señora Flores se le acumulaba el trabajo. Es la mujer de Valmaseda, y se encargaba de la limpieza y el orden en la mansión. Pero sus articulaciones se endurecían, y aunque le dabamos esteroides anabolizantes a escondidas en el desayuno no podía limpiar y ordenar ella sola toda la mansión. De hecho solo sirvió para esto.

En la foto, la señora Flores en el verano del 96.
Entonces mi padre me encargó que buscara a dos empleados para las tareas domésticas. Casualmente, una noche llegaron a la mansión dos ecuatorianas vendiendo rosas. La mayor se llamaba Manila, la joven era su sobrina Zuleira. Les dije que estaba buscando personal de limpieza y ellas se ofrecieron encantadas para trabajar en la mansión. Ya no están tan encantadas, pero siguen trabajando con nosotros a día de hoy. Cogí un paño húmedo y les froté la cara con fuerza, luego me dí cuenta de que era su color de piel y les dí las instrucciones oportunas. Manila y Zuleira son todoterrenos de la limpieza. Viven con nosotros, en la habitación de Conde, estancia muy cómoda siempre y cuando, claro está, no lo molesten. Manila resultó herida en el asalto a la mansión, pero afortunadamente se recuperó, y mantiene en orden nuestro sencillo hogar.
Abajo, foto de la señora Flores en el verano del 2004.
Mi padre trabajaba en la empresa de vinos que creo haber mencionado ya en alguna ocasión, y cuando tenía diez u once años de edad se trasladó a las oficinas de Madrid, para gestionar y dirigir el negocio junto a su hermano Fernando. Había dejado atrás la mansión de la familia y aquel apartamento de tres plantas y piscina sin climatizar era insoportable. Entonces decidí un buen día dar un paseo por las calles de aquella, para mí, desconocida ciudad. Mis pasos me llevaron a Carabanchel, donde conocí a Samuel, el niño con el chándal de rayas.
En la actualidad, su aspecto desaliñado, sus chándals Nike, y sus horteradas de oro colgándole del cuerpo me habrían rechazado de pleno, pero en aquella época era ingenuo y jugué con él como si fuera un igual. Me llevó a su chabola, donde conocí a sus trece hermanos, y todos juntos jugamos a atracar a las ancianas a punta de navaja. Fue muy divertido. Pero mi padre se preocupó cuando me pilló escuchando al Tijeritas.
- ¿ Qué estás escuchando ?. Me preguntó con la mosca en la oreja (en sentido figurativo, no como las moscas que tenía en la oreja Samuel)
- Esto... estaba... no es lo que parece papá. Dije cuando me vio el cd del Tijeritas entre las manos.
Mi padre descubrió la amistad que me unía al pequeño salvaje y me prohibió volver a verlo. Pasó el tiempo y volvíamos a la mansión. Entonces decidí escabullirme e ir a Carabanchel para despedirme de Samuel.
- Mi padre dice que tenemos que ser enemigos. Le dije al niño con el chándal de rayas. - Pero seremos amigos para siempre.
Cuando me regresé a la mansión me quedé triste, al menos, hasta que mi padre me compró la Supernintendo.
Hace más de diez años, cuando Alex tenía unos dieciseis o diecisiete años, le contaba cuentos todas las noches a las nueve cuando iba a la cama. Su padre siempre me lo encargaba, pues conmigo siempre acababa dormido. Además de eso, reflexionábamos y opinábamos sobre la vida, sobre las personas y sobre las cosas.
Yo le hablaba sobre la belleza interior. Él al ser tan pequeño no lo comprendía, y decía que de eso no se fiaba porque "la belleza interior no es tangible", y que prefería a una chica guapa porque tenia algo bello seguro. Yo le decía que, muchas veces, las personas eran transparentes y que podías ver todo el amor en su corazón. Y que, al fin y al cabo, el físico se deteriora con los años.
Para hacerle entrar en razón, yo le ponía casi todos los fines de semana, que era cuando no tenía deberes del colegio, la película "La bella y la bestia". Esto debió de funcionar, pues le encantó, colocando la película entre sus favoritas de su colección de Walt Dysney.
Gracias a mí, Alex Jr,ha aprendido que en la vida hay que tener unos valores. Gracias a mí no se ha convertido en un ser superficial.
Veo que tengo lectores más o menos fijos, lo cual agradezco pues me halaga el interés que otras gentes puedan tener en mi vida personal, tan monótona y anodina. De modo que he decidido dedicar un pequeño espacio a agradecer a estos fieles lectores su interés.
El primero de ellos es "Pots" (me comentó en esta entrada) de nombre desconocido y que se define en su blog como un "boy escout corrupto" y viene de "Alicante; Camerún". Obviamente Dios no le dotó de excesivo sentido del humor aunque lo compensó dándole demasiado tiempo libre, de manera que mezclando poco sentido del humor más tiempo libre, por carencias intelectivas, tenemos la ecuación perfecta que da como resultado a nuestro lector elegido para esta entrada. Pots además nos muestra su gran originalidad en una entrada dedicada a Steven Seagal donde pone una serie de fotografías iguales del actor donde coloca, debajo de cada una, el estado de ánimo correspondiente, aunque lamento que en una web se le adelantaran con, exactamente el mismo estilo, Chuck Norris. Esto debió parecerle gracioso a Valmaseda pues llegó incluso a escribirle. Creo que le voy a despedir.
Nos deja todo tipo de lindezas, como que habla swahili y otra serie de lenguas exóticas buscadas en el Google, en un último intento de parecer rompedor y mordaz, aunque seguramente tenga que buscar el significado de estas palabras si lee esta entrada.
Postea además todos los días, por lo cual podemos intuir que tipo de vida lleva. Hablé hace poco con él y me dijo que siendo repartidor de pizzas es lo que tiene, que conoce a poca gente y los sábados por la noche se queda en su casa escribiendo, cosa que no entiendo del todo pués podría pintar un poco con acuarela o hacer algo adecuado a su edad mental como un collar de macarrones. Querido lector, pongo además la foto que me mandaste, en la que sale más favorecido de las cinco que me pasaste. Saludos fiel lector, y al resto.
Toda historia tiene un final. Después de un mes de relación, si se le puede llamar de ese modo, llegó el momento en que debía contraer matrimonio con Rosy. Debíamos pagar aún muchas deudas, pero no míseras deudas de solo dos millones de pesetas como teneis ustedes. Estabamos en bancarrota y a punto del embargo. Me reuní con Rosy y respiré profundo.

