Siempre he sido muy generoso con la fortuna que el destino me ha querido regalar. Me he movido en diferentes ONGs y he puesto mi granito de arena por un mundo más humano. Recuerdo que cuando tenía doce años, de la paga de semanal, apadriné a un niño, que no recuerdo bien si era de Gran Canarias o del Perú, lo cual me hizo muy feliz.

Le hice un hueco en mi agenda, pero Slovenka cumplió ya 18 años, encontró trabajo como modelo y mi apadrinaje había concluído. Yo le escribí diciéndole que no me importaba seguir enviándole un euro al día pero no me contestó. Estuve aportando dinero para una organización de ayuda a enfermos terminales, a los cuales visitaba a menudo. En una de estas visitas, a un hombre llamado Pedro, se me quedó el móvil sin batería. Retiré un enchufe de la habitación del hospital y puse el cargador. Al cabo de dos minutos se llevaron a Pedro a cuidados intensivos. Al parecer, había desenchufado su máquina de respiración asistida por equivocación. Después de este incidente viajé a Somalia. En un pequeño poblado dí un emotivo e inspirado discurso.
"El sistema, totalmente corrupto, de la política somalí hace que estas pobres personas tengan que malvivir trabajando la tierra sin descanso. No entiendo como el gobierno del país permite que vivan en estas chozas, que apestan como mil demonios, y que vistan estos andrajosos harapos. Que no tengan agua para poder ducharse, y tengan un olor que echan para atrás. Estas pobres víctimas del sistema merecen algo más que la desgraciada vida que llevan..."
Aún no entiendo por qué comenzaron a tirarme piedras y a perseguirme por la jungla con antorchas en las manos. A pesar de todos estos contratiempos sigo luchando por un mundo más justo, donde todos seamos hermanos de una maldita vez.
Ayer coincidí en el ascensor con Javier Montes. Nos saludamos tímidamente y miramos cada uno hacía la puerta abierta del ascensor. Como no nos movíamos, alargué la mano para presionar el botón de la planta baja, lo cual también hizo él, y durante un momento no nos poníamos de acuerdo en quien iba a accionar el ascensor. Finalmente le dí al botón y empezó el descenso. No articulamos palabra hasta casi el final del trayecto y yo hice una llamada al móvil. "Perdona, perdí los nervios la otra noche" dijo el sargento "Gracias por no denunciar, veo que no eres como los demás maricas de la comunidad, eso es bueno". Yo detuve la llamada que estaba haciendo a la policía y le dije con voz entrecortada "...de nada...". Una vez abajo, salí del edificio como si necesitara el aire desesperádamente.

Ayer celebré mi independencia con una fiesta por todo lo alto. No faltaron mis amigos del club, mis compañeros del Opus, ni por supuesto, mis amigos de la clase de canto gregoriano. Valmaseda iba y venía con bandejas llenas de copas con la habilidad de un equilibrista. Le dí la tarde libre a Manila y Zuleira, que en aquel momento estarían perreando en alguna discoteca o enviándo dinero a sus familiares de Quito, como son sus costumbres. Luego se quejan de que no les llegan los cuatrocientos cincuenta euros que les doy a cada una, hay que saber ahorrar. Tampoco faltaron Marta y sus compañeras de oficio.

Me dijo cortésmente que apagara la música y yo cortésmente le cerré la puerta. Menos de diez minutos después volvió a llamar. Cuando abrí la puerta me dio, ya no tan cortés, un golpe en la nariz con la culata de una escopeta y apuntó, cuando yo estaba en el suelo, al equipo de música, disparando su ensordecedor fúsil. Así terminó la fiesta, y yo tuve la sensación de haberme ganado un enemigo nada más mudarme a la comunidad.
A la mañana siguiente me dijeron que se llamaba Javier Montes, alias el sargento, ex-militar veterano de la guerra de los Balcanes. Su afición era coleccionar armas, y aunque no pagaba la comunidad desde hacía seis meses, nadie le había llamado la atención. Esta mañana me ha despertado la música clásica que según parece le "tranquiliza" un poco, sin embargo, esta mañana yo he tenido miedo.
Quizás me esté precipitando. Quizás aún sea muy pronto, pero soy muy impulsivo y a menudo tomo decisiones arriesgadas. Quizás me equivoque, pero creo que ya estoy preparado para volar del nido. Tengo 29 años, y creo que puedo emprender mi camino en solitario por los senderos de la vida. Estoy organizando la mudanza a un sencillo piso del centro, de 182 metros cuadrados. Un hogar muy acogedor pero espero que no me agobien el peso de sus paredes. Tuve una discusión con mis padres que aceleró el proceso de emancipación. Ellos no quieren que me vaya, y yo les he dicho que los visitaré a menudo, de hecho tengo que visitarlos una vez por semana de todas formas para recoger mi paga, pero seguían diciendo que no estaba preparado para emanciparme. Mi decisión es firme.
Ayer escogí a varios miembros del servicio para mi nuevo hogar. Como limpiadores elegí a Manila y Zuleira, las todoterrenos de la limpieza, y como mayordomo, obviamente, al señor Valmaseda. Seré vecino de mi amigo Marcos, que vive con su mujer, Rosy, y el abuelo de esta. Hoy comenzó la mudanza. Los camiones de la mudanza cargaron mis efectos personales y lo trasladaron al ático. Olvidaron una serie de cajas que tuve que transportar en mi porsche descapotable, que acabó con los amortiguadores rotos y toda la zona inferior arañada debida a la fricción contra el suelo. He aprendido que un porsche, aunque alcanze una velocidad de 120 km/hora en 8 segundos, es muy ineficaz como transporte de mudanza.
Pero ya me estaba cansando de ese vehículo. Ahora que vivo en el centro tengo que tener un coche más modesto, de modo que he escogido el mercedes SLR para ir por la ciudad. Mi hogar aún no merece tal título, pues aún no han venido a instalarme el jacuzzi, quizás no un artículo de primera necesidad, pero sí importante en todo hogar. Marcos me ha dicho que todos los vecinos son muy agradables, incluso la mujer del síndrome de Diogenes que vive arriba de mí, de manera que estoy tranquilo. Ahora me siento libre como el ave que escapó de su prisión. Y mañana me toca volver a la mansión para recoger la paga.
Hoy voy a hablaros de mi extenso linaje, el linaje de los Viscondes de Fornnings. Siempre hubo un Robles en España.
Eduardo Andrés de Olmedo y Robles Borgoña. (2, Agosto, 1912 - 12, enero, 1998)
Tercer hijo de Felipe y María del Pilar. De carácter tranquilo, desde muy joven buscaba la estabilidad de una buena esposa, lamentablemente encontró a María Antonia. Contrató a Francisco Valmaseda, padre de Hernán Valmaseda, mi actual jefe de mayordomos. Eduardo y María del Pilar tuvieron dos hijos, Fernando y Alejandro Robles senior.
Luis Felipe Alberto Robles y Casar Velázquez. (30, Marzo, 1893 - 6, Junio, 1944)
Hijo primogénito de Alfonso y María Luisa. Estudió la carrera militar en la academia de infantería de Toledo. Allí conoció a un chico un año menor que él, y con el cual compartía habitación. Solía bromear acerca de su pequeño tamaño y le gastaba pesadas bromas. Una de estas consistió en darle de comer aceite de risina poco antes de su jura de bandera, la cual hizo dando de vientre a medida que caminaba bajo el sofocante sol. Luis Felipe viajaría a Francia y no volvería a ver España cuando, años más tarde, aquel muchacho dio un golpe de estado y le dijo "haber quién se caga ahora".
Juan Luis Alfonso Robles Marín y Valbuena. (9, Septiembre, 1864 - 17, Abril, 1921)Cuarto hijo de Alberto y Josefina. Enviudó de Josefina a los 48 años, edad en la que viajó a Nueva York para asistir a su entierro, ya que ella murió en tierras Norteamericanas. Mi abuelo tenía miedo a embarcar, por lo que compró un pasaje en el insumergible Royal Mail Steamship Titanic, que partía desde Southampton. En el viaje, según dejó escrito en sus memorias, se enamoró de una mujer de tercera clase. Lamentablemente, en aquel trozo de madera solo cabía uno y Alfonso Robles lo vio primero.
José Manuel Alberto Robles y Torrillo de Asís. (14, Diciembre, 1839 - 21, Mayo, 1889)
Hijo único de Miguel Ángel y Catalina. Estos eran primos, y además, su padre estaba algo desequilibrado, por lo que Jose Manuel nació con ciertas enfermedades como un tic severo. Ante el círculo de la nobleza hizo que su gonorrea también pasara como enfermedad de nacimiento. Fue fuerte y superó la gonorrea, hasta que murió de sífilis.
Miguel Ángel Robles y Ruiz de Campo. (Algún día de Enero de 1801 - 24, Agosto, 1859)Fue el primer Robles que se conozca. Desde muy temprana edad mostró rasgos ligeramente sociópatas. El 2 de mayo de 1808, durante el levantamiento, mató a dos franceses en Madrid con el sable de su padre. Una hazaña heróica de no ser porque también mató a dos madrileños. Embarcó en una nave rumbo a las Américas, donde adquirío un rancho y se enriqueció. Compró el título de Visconde de Fornnings y regresó a España como noble en 1832.

Etiquetas: Política, Reflexiones
Esta mañana, mi padre, el ilustre señor Manuel Luis Alejandro de Olmedo y Robles Villa, llamó a Barack Obama para felicitarlo por su reciente victoria en las elecciones de Estados Unidos. Personalmente, y mi padre está de acuerdo conmigo, hubiera querido ver saludar a las masas desde el balcón de la casa blanca a McCain, pero no pudo ser. No olvidemos que Jhon McCain fue un héroe de guerra en Vietnam, tomado prisionero por el enemigo y condecorado con el corazón púrpura. No sé si sere el único, pero veo la actitud de Obama un tanto radical, lo cual puede desestabilizar las relaciones políticas del mundo. Hay quienes lo han tachado de comunista, pero no pretendo tampoco criticar su política pues sería entrar en polémicas absurdas. Esperemos que no olvide las clases altas del país, para no favorecer de manera desproporcional a la clase obrera, pues todos tenemos los mismos derechos.
Estoy convencido de que en las próximas elecciones, McCain y la familia Robles puedan pescar en el río Tenessee como presidente del gobierno y amigos.
El día 6 de enero del año pasado fue un día normal y corriente. Me desperté a las doce, ví Tom y Jerry y envié a Valmaseda a que pagara en la comisaría la fianza para sacar del calabozo a Marcel. Me acerqué a Manila y Zuleira, como cada cierto tiempo, y le dije que iba a despedir al finalizar el mes a una de ellas. De esta manera conseguía que rindieran al 100%, aconsejo que pongáis en prácticas este truquillo. Al poco recibí una llamada de teléfono, y fue aquí donde la rutina cambió. Marcos parecía agitado. Me reuní con él y me comentó que sospechaba que Rosy la engañaba con un torero, porque alguien la había visto en el coche con un tipo que anunciaba relojes. Me dijo que había comprado una lámpara que tenía incorporada una cámara oculta. Marcos aseguró que transmitiría imágenes nítidas cuando el receptor recibiera la señal.
