El juicio tuvo lugar ayer. Mi legión de abogados, un ejército de hombres y mujeres uniformados de negro con maletines en sus manos, capaces de hacer creer a cualquier juez que Bin Laden es un simpático árabe, estaba preparada. Le lancé una mirada de intimidación a la vecina que me denunció. Ella me sostuvo la mirada, retadora. Yo sonreí, sabiendo que si mi equipo de abogados fue capaz de absolver a un esquizofrénico por matar a dos monjas en defensa propia esto estaba chupado. Yo no abrí la boca en todo el proceso, mis abogados hablaban por mí cada vez que el juez o el abogado de la acusación (de oficio y con eso lo digo todo) me preguntaban algo. Yo observaba al abogado de la acusación, que empezó el juicio muy fuerte y terminó tartamudeando tanto que el juez estuvo a punto de aplazar el juicio. Parecía que quisiera tirar la toga y saltar por la ventana.

7 Comentarios. Comenta tú:
no tiene un abogado para mi???
jajajajaja hasta a bin laden lo harian parecer un simpatico arabe.
Por fin se hace justicia! es que tus vecinos tienen tela. Te han destruido psicológicamente.
Si es que señorito Robles es usted un incomprendido, esa chusma que tiene por vecindario no saben apreciar el prestigio que reporta, el tener un ilustre vecino de la alcurnia y enjundia como la suya Don Alejandro.
Luego pasa lo de siempre; que ladran al principio y a continuación hay que ponerles el bozal.
Por cierto, la dama del bufete de sus abogados, se parece muchísimo a la meretriz de un salón sadomasoquista que suelo frecuentar.
Pues ya que ha cogido usted carrerilla denúncielos y échelos del edificio.
No me creo que siendo el denunciado no fueses tú el primero en hablar. No por nada, sino porque es que así se trabaja en este país: el primero en declarar, el denunciado.
Fdo.: Una abogada
Aunque la entrada se refiera a un juicio, me he tomado algunas licencias de relato para saltarme algunos pasajes que considero de poco interés, por supuesto declaré el primero.
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